Aun recuerdo nuestro primer momento juntos. Nos habíamos cruzado en la fiesta de una amiga mía y tú me habías sacado a bailar.Pasados unos días, descubrimos que vivíamos a solo unas casas de distancia, ¡que emoción!.
Al poco tiempo no hicimos grandes amigos. Tu, mi querido Drew de la Rousse, fuiste mi mejor maestro de la vida. Me ayudabas y enseñabas. Me apoyabas y divertías. Eras mi punto de apoyo.Aun recuerdo como me enfurecía cuando me decías “No Scarlett, así no es”, y que al final tenias razón y yo quedaba como una tonta… Pero como una tonta enamorada.
Tú me mostraste todas las cosas bellas de la vida.
Me enseñaste que soñar no es una perdida de tiempo.
Me hiciste apreciar las pequeñas cosas que antes siempre pasaba por alto.
Me explicaste que el olvido no es perdón.
Me demostraste que cada cosa cae por su propio peso.
Me recalcaste que creer en lo que haces es algo esencial.
Me mostraste lo que es el amor. Me dijiste que no estaba sola en el mundo.
Me diste alas para poder volar.
Y al hacerlo…Te perdí.
miércoles, 26 de agosto de 2009
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